domingo, 24 de enero de 2021

Día 24: Niño/Niña

Hoy viajamos en el tiempo hasta una época en donde aún podíamos reunirnos. Directamente del baúl de los recuerdos nos llega esta fotografía de la junta organizada por Steampunk Chile conmemorando las fiestas patrias. Primera junta de don Dante. 



 

Día 23: Policía


Por Andreä

Todas las mañanas al levantarse veía en el espejo la cicatriz cerca de su corazón, de una herida antaña que lo obligó a usar un corazón de metal. Era un recordatorio …..

Era una inspección de rutina, otro día más. Al ser tan joven, el menor de 3 hermanos, había entusiasmo en sus primeros días de agente de orden.

De vez en cuando recordaba que al ser el menor, en los juegos infantiles siempre fue a él al que le tocó fingir su muerte mientras sus hermanos celebraban ser lo vencedores. Parte del juego es que alguien debía perder.

Cuando la división aérea policiaca empezó a reclutar, vio la oportunidad de ser el quien ganara en la vida real.

El día que en que perdió su ojo izquierdo, fue una mañana más. Habían rumores que un grupo de rebeldes atacaría uno de los monumentos en honor al canciller. Como parte de la fuerza policial era parte de su trabajo proteger los símbolos que servían de recordatorio a la población de quien era su líder.

Los rumores eran ciertos, se veía a lo lejos una humareda de vapor, una aeronave se acercaba a toda velocidad preparando sus cañones.

La orden era clara, abordar la nave y evitar el ataque. Atraviesa su espada en aquel rebelde, pero el dolor consume su alma al ver en aquel hombre los ojos de su hermano, esta vez le había tocado a él perder el juego, pero ser el ganador dolía demasiado. Saca la espada y la clava en su pecho, ese día junto a su hermano quiso morir pero el destino quiso otra cosa, lo encontraron y reemplazaron el corazón por un órgano artificial.

Todas las mañanas al levantarse veía en el espejo la cicatriz cerca de su corazón, de una herida antaña que lo obligó a usar un corazón de metal. Era un recordatorio …..



 

viernes, 22 de enero de 2021

Día 22: Mundo onírico


Por Sina de la Fiol

Muchos señalan mi accidente y me tachan de afortunado, me dicen que el haber sobrevivido no solo a que chocara el Zeppelín sino a que se incendiara después era un verdadero milagro. Las noches que vinieron tras el accidente fueron 50 y 50…o tenía pesadillas reviviéndolo o soñaba un final alternativo, uno donde no había accidente, donde nos retirábamos a tiempo y podíamos vivir la vida que nos fue arrebatada.

Cada noche ansío poder acostarme a dormir, no porque las prótesis sean demasiado agotadoras, que lo son, sino porque es ahí cuando la veo de nuevo, no importa que tipo de sueño que sea. Si estamos en el accidente la veo ahí, me veo impotente rememorando cada cosa que salió mal, cómo lo último que le dije fue: será un aterrizaje algo turbulento, recuerdo la sonrisa que me dio en medio del miedo que tenía y cómo se fue a revisar nuevamente las maquinarias. Cuando es de los otros sueños estamos en mi vieja casa en Valparaíso, estamos mirando desde cerro Mariposas el ir y venir de los barcos, el ruido de la calle citadina. A veces tenemos hijos, a veces hemos envejecido juntos y otras simplemente continuamos desde un aterrizaje normal, caminando desde el aeropuerto hacia cualquier dirección turística, a veces le muestro aquellos lugares que dijimos que visitaríamos juntos y otras ella me enseña rincones de España que nunca llegué a conocer.

Toso, desde que bajé a terminar el último trabajo mi salud no ha sido de las mejores, cada día quiero dormir más y estar más tiempo con ella. Me siento cansado a pesar de que las nuevas prótesis que me hizo la señorita Martínez son increíblemente más ligeras que las anteriores, me siento agotado de tener que sentirme agradecido de haber salido vivo cuando Karina no lo hizo y me vuelvo a dormir, vuelvo a soñar con ella en llamas, vuelvo a soñar con los muertos ¿o será que son ellos los que sueñan con nosotros?


Continuará...

 

jueves, 21 de enero de 2021

Colaboraciones


Estimades, algunos seguidores de esta iniciativa de #Enerpunk se han animado y han realizado sus propias muestras artísticas en sus redes sociales. Compartimos con ustedes dos imágenes correspondientes al día 18: La sombrilla de la Dama y una del día 7: Motemei


Realizada por: Ambar Padilla


Realizado por La cueva del ermitaño 


Realizado por Nicole



 

Dia 21: Tecnología

 


Por Sina de la Fiol

A pesar de estar en el aire, de haber perdido casi todas sus herramientas y tener el doble de trabajo con los nuevos accesorios de Alex, la señorita Martínez fue capaz de terminar mi protopierna en mucho menor tiempo del esperado. Según me dijo, ahora Elisa ya sabía trabajar mucho mejor y se habían compenetrado muy bien ambas. Por lo que se veía, sería una asociación próspera una vez que llegáramos a tierra firme. -Capitán, es momento de probar la pieza definitiva – Sin saber por qué me acerqué a la silla que me indicaba de manera nerviosa. Era la razón de que ella estuviera ahí, su misión era hacer esa pierna y finalmente, a pesar de todas las dificultades, ahí estaba – Si no le molesta, preferiría hacer esto en mi cuarto. Para esto debo sacarme los pantalones y no sería adecuado mostrar eso al resto de esta tripulación, ¿no lo cree? – Elisa se sonrojo y soltó una risita nerviosa, sin embargo, Agatha me miró a los ojos y asintió – De todas maneras, debo acompañarlo, hay algunas mejoras de las que debo hablarle mientras la ajusto- Antes de que me diera tiempo para replicar había tomado la brillante pierna y se encaminaba a la habitación que ocupaba. Entré tras ella y me ubiqué tras el biombo que hasta ese momento no había ocupado. Mis manos temblaban y tuve que respirar a conciencia un par de veces para poder hacerme cargo de las amarras de mis pantalones. Los doblé y colgué en el biombo y quedé en silencio, no supe que decir. -Supongo que está listo, ¿le parece venir a esta parte de la habitación ahora? – Una mano se asomó donde estaba, la tomé y avancé hacia la silla. Sus manos nuevamente mostraron la maestría del oficio, en un dos por tres, mientras me estaba sentando, aflojó las correas haciendo que el pesado armatoste de metal cayera al suelo al momento de tener mi trasero en la silla. Mi mano se posó en el muñón, en un estúpido intento de tapar la catástrofe que tenía. - ¿Le duele la pierna? - Dijo con un hilo de voz, por mucho que fuera a lo que se dedicaba, siempre era impresionante ver este tipo de cosas – Siempre molesta, las correas terminan lastimando por el roce y el tener que estar moviendo todos esos kilos de metal- Comencé innatamente a masajear el muñón cuando el sonido de la pierna me hizo levantar la vista. Se había ido. Era algo lógico ¿Quién quería ver a un mutilado? – Continué con los masajes, justo como el doctor me había dicho cuando sentí la puerta de nuevo – Deje eso- Dijo apresuradamente mientras se acomodaba a mi lado. En sus manos traía una botella pequeña y lo que parecían ser medias – Este aceite de lavanda le ayudará a hacer eso – Sus manos untadas en el líquido brillaban. Con un toque firme comenzó a hacer presión – Si puede, en alguno de sus viajes o con Alex, podría conseguir acete de árbol de te, es antiinflamatorio y le ayudará más que quedar perfumado a lavanda- Decía mientras apuntaba la botella. Sus manos se movían rítmicamente siguiendo la forma de mis músculos, lentamente comencé a relajarme, bajando la guardia terminé con los ojos cerrados, oliendo a lavanda mientras la escuchaba tararear una suave melodía. Cuando sus manos se alejaron de mi muslo abrí los ojos buscándola, buscando una respuesta. – Se que esto será extraño, pero debe volver tras el biombo y ponerse esta media en la pierna donde trabajemos – Sin chistar, lo hice y volví a la silla – Ya sabe lo del aceite, esta media le ayudará con el roce de las correas, aunque con el modelo que le preparé esa molestia igual debería bajar – Nuevamente sus manos se movieron hasta ajustar la pierna en su lugar. Luego me ofreció el brazo para que me pusiera de pie. En cuanto di unos pasos pude notar la diferencia – Es tan ligera, es impresionante – Una sonrisa de satisfacción se instaló en su rostro – Supongo que a pesar de ser ligera, no será frágil – SU rostro ahora mostraba indignación – Trabajo con una alineación especial de metales y refuerzo cada una de las piezas, aparte de eso – Apretó un pequeño botó haciendo que se abriera una compuerta en la pantorrilla- Le instalé esa compuerta para dagas, dinero o lo que se le ocurra. Lo dejo para que se ponga pantalones, Capitán, espero que vaya a mostrar mi obra de arte al resto de la tripulación- Dijo mientras salía de la habitación. En cuanto estuve solo me vi comprobando mi nueva extremidad, era impresionante como una chica como Agatha pudiera manejar la tecnología suficiente para hacer la maravilla que tenía puesta ahora.

Continuará...

miércoles, 20 de enero de 2021

Dia 20: Cerros


Por Sina de la Fiol

Una vez leí que en inglés se utilizaba la expresión homesick cuando uno extrañaba su lugar de origen. En cuanto vimos los cerros de lo que nos dijeron que era Cinquefrondi. Se veía igual a Valparaíso, se veía igual a mi amado puerto. Algo había en el lugar que me llamaba, como el canto de una sirena en las mullidas nubes. No sé cuánto tiempo estuve mirando desde la ventana del zeppelín pero la voz del capitán Alex me trajo a la realidad – Es un lugar precioso, mi trabajo hace que sólo lo haya conocido de noche pero aún así es maravilloso – Su mirada perdida en las luces de las pequeñas casas en los cerros me hacía creer que sus pensamientos estaban en Valparaíso también - ¿Quieres bajar conmigo? No es nada arriesgado, solo vengo a buscar un pago- De pronto lo miré, realmente lo observé. Era cierto lo que dicen, las protopiezas que hacían de prótesis te envejecían de manera cruel – Podría acompañarlo, capitán, siempre que me ayude a conseguir un par de materiales. – Una sonrisa se asomó en su rostro – Le advierto que serán más de las que pensaba. La prótesis del brazo se le traba, ¿no? – Su mueca de asombro se veía algo torcida por culpa del ojo artificial – Así como usted es excelente volando, trayéndonos hasta acá sin ningún inconveniente a pesar de pasar a través de dos tormentas – la sonrisa de autosatisfacción que se desplegó en su rostro me hizo reír- Bien, así de buena soy yo haciendo prótesis, y le aseguro que si me consigue estos materiales podré arreglar su brazo – Dije apuntando rápidamente en una hoja de papel – Si me trae estos también -Dije escribiendo más – Podré dejarle una protopierna que hará que sus huidas a pie sean legendarias – El silencio llenó el lugar. Su rostro estaba tan serio que no sabía como interpretarlo- Puedo conseguirle todo eso, siempre que me acompañes, son muchas cosas y con el brazo trabado me cuesta llevar tantas cosas- Dijo en un fingido tono ingenuo – Las señoritas de bien como yo no salen sin escolta con caballeros- un tono de coquetería me sorprendió incluso a mi – Le pediré a Eduardo que me de una mano entonces- Se alejó de la habitación, con un marcado paso asonante metálico producido por la prótesis mientras mi mente volvía a mirar los cerros de Cinquefrondi, imaginando como por sus calles, en unas horas, estaría Alex buscando la materia prima para mis propias creaciones.



Continuará...

 

martes, 19 de enero de 2021

Día 19: Vuelo


Por Sina de la Fiol

Comenzamos a subir la escalera en cuanto estuvo a nuestro alcance. Las chicas fueron las primeras, debíamos ponerlas a resguardo lo cual fue toda una odisea en si mismo, la señorita Martínez no quería dejar sus herramientas ni su avanzada prótesis, pero lo entretenido de los motines es que no avisan por anticipado. Después del intento de motín me comuniqué con Alex para ver si nos podía dar una mano en caso de emergencia y afortunadamente fue así. Es cierto que un capitán no deja su nave, sin embargo, había dado mi palabra de proteger a Agatha y soy un hombre de palabra debía sacarla de ahí.

Los muchachos nos dejaron ir en relativa calma, finalmente el deseo de todos era salir de las estancadas aguas del puerto de Portugal. Alex nos recibió en su propia nave, un zeppelín que había tenido mejores días al igual que su malogrado capitán. Yo tenía suerte de que solo faltara mi pierna derecha, a Alex otra nave voladora le había arrebatado toda su parte izquierda haciendo que fuera más máquina que persona: Su ojo izquierdo, pierna y brazo habían tenido que ser reemplazados por prótesis como la mía, a pesar de todo ello el seguía volando. Constantemente repetía que si no había muerto en ese accidente era porque debía seguir en el aire.

Esta vez todos estaban en excelente compostura, navegar las nubes era mucho más tranquilo que las olas del océano. Era silencioso y limpio como estar soñando, nadie vomitaba por la borda o como fuera que se llamaran las ventanas laterales, había risas y relajo en los 4 polizontes que se habían inmiscuido en su viaje. Deberíamos hacer una parada en Italia y luego nos podría dejar en algún puerto cercano a Chile o en Chile mismo si no nos molestaba acompañarlo en alguno de sus “trabajos”. ¿Ya había dicho que Alex era un contrabandista? Esa era la razón por la que podía atracar en distintas ciudades sin hacer caso de la cuarentena que se había implementado en toda Europa. Sería una conversación que deberíamos tener llegado el momento, pero ahora mismo, sólo quería disfrutar el momento y ver como el cielo pasaba de azulado a violeta mientras comenzaba a atardecer.


Continuará...

 

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