sábado, 18 de marzo de 2017

Bitácora del Capitan: Steampunk Hands Around The World


Bitácora del capitán:

Con motivo del #SteampunkHandsAroundTheWorld, Cetáceo Negro cogió su botín y se embarcó rumbo a la aventura de revivir las juntas de steampunkers de la Región de Valparaíso, Chile, como no se hacía en muchos años.
Fue una idea que hizo mucha ilusión dentro del grupo, ya que por primera vez en dos años se reunirían los integrantes de Steampunk Valparaíso en la emblemática Quinta Vergara. La organización de Cetáceo Negro estaba expectante, por supuesto, ya que años atrás la convocatoria no había sido muy buena; pero sorprendió gratamente la cantidad de tripulantes interesados en embarcar en esta aventura llegar el sábado 11 de febrero con atavíos y accesorios correspondientes a la estética steampunk, incluso más personas al encontrar al grupo reunidos disfrutando de un té y golosinas se acercaron curiosos y sorprendidos al encontrar una convocatoria de este interés que si bien no es poco conocido, sí es difícil de encontrar reunidos solo por el gusto de compartir.



Ubicados en el sector del Museo Arlequín para extender manteles y comenzar la hora del té con bocadillos, se hicieron las presentaciones correspondientes según la consigna de este Steampunk Hands Around the world, que rezaba conocer cómo esta corriente había influenciado en nuestras vidas y nos había inspirado. Varios al presentarse concordaron que los primeros acercamientos a ella había sido a través de películas (Como Wild Wild West, Volver al futuro 3, La liga de los caballeros extraordinarios), animé (D. gray-man), videojuegos (como la franquicia de American McGee's Alice, muy popular dentro del grupo)  y cómo estas nos habían revelado un mundo completamente acorde al entorno territorial en el que vivimos en la región de Valparaíso en su posición como antigua colonia británica y cuya arquitectura patrimonial fue muy influenciada por los cánones del siglo XIX, del que se podía tomar como base para desarrollar el imaginario steampunk porteño. .






Al final de la junta, Cetáceo Negro presentó el tercer volumen de la edición de su popular Gacetín, inspirado en la temática del amor (a propósito del próximo 14F cercano a la fecha de la convocatoria) en donde se reflejaba el sentimiento amoroso desde la perspectiva steampunk territorial de la región. En esta ocasión, dicho volumen fue otorgado a los presentes como un regalo por su asistencia y la buena onda.

Sin duda, el futuro (o mejor dicho, el retrofuturismo en el caso actual) parece prometedor. Los asistentes acordaron reunirse con mayor regularidad para compartir con el mundo lo que el steampunk nos ha enseñado. Solo queda emprender rumbo a todo vapor, izar las velas y elevar anclas.









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Captain's log:

On the occasion of #SteampunkHandsAroundTheWorld, Cetáceo Negro took its booty and embarked on the adventure of reviving the steampunkersmeetingin the region of Valparaiso, Chile, as it wasn´t happened  in many years.

It was an idea that made much excitement, since for the first time in two years the members of the Valparaíso Steampunk group would meet in the emblematic Quinta Vergara. The Cetáceo Negro organization waswaiting anxiously, of course, since years ago the call didn´t work very good; But it was a pleasant  surprise  the number of crew interested in embarking on this adventure to arrive on Saturday 11 of February with costumes and accessories corresponding to the steampunk aesthetics, even more people joined in place finding  the group meeting enjoying tea and goodies, they came curious and surprised to find a call of this interest that although it is not little known, it is difficult to find reunited people just for the pleasure of sharing.












Located in Harlequin Museum sector to spread tablecloths and start tea time with sandwiches, the corresponding presentations were made according to the slogan of this Steampunk Hands Around the world, thatstated  to know how this trend had influenced in our lives and had inspired us .Several people when presenting themselves  agreed that the first approaching  to it had been through films (such as Wild Wild West, Back to the Future 3, The League of Extraordinary Knights), anime (D. Gray-Man), video games (as the franchise of American McGee's Alice, very popular within the group) and how they had revealed a world completely in line with the territorial environment in which we live in the region of Valparaiso as a former British colony whose patrimonial architecture was heavily influenced by the canons of  XIX century, which could be taken as a basis to develop the imaginary “steampunkporteño”.












At the end of the meeting, Cetáceo Negro presented the third edition volume of its popular gazette, inspired by the subject of love (in relation to the next 14F close to the date of the call) in which the loving feeling from the territorial steampunkperspective of the region was reflected. On this occasion, this volume was given to the participants as a gift for their assistance and good vibes.

Undoubtedly, the future (or rather, retrofuturism in the present case) seems promising. Attendees agreed to meet more regularly to share with the world what steampunk has taught us. All we have to do is set out on course full steam, hoist the sails and raise the anchors.






jueves, 9 de febrero de 2017

Repost, una pausa para los viajeros.

La cafetería Repost está ubicada en Calle Arlegui 262, es un local acogedor en donde puedes pausar tus aventuras para saciar el infernal calor del verano, o para entibiar las frescas noches de febrero. La gracia de este lugar es que aparte de contar con un exquisito menú, puedes también complementar todo con una gran variedad de juegos de mesa. Si la temática steampunk es lo tuyo te recomendamos el juego "Tiket to ride" en donde tendrás que crear rutas ferroviarias para acumular puntos y ganar la partida.
* tablero final de una partida de "Tiket to ride"

A partir de esta semana, si quieres enterarte de las últimas noticias steampunk de la región , puedes solicitar en mesón uno de los gacetines publicados por nuestro colectivo. 


Ya lo saben estimados viajeros, si en algún momento necesitan recargar combustible y buscar algunas provisiones no duden en acudir a Café Repost.

https://www.instagram.com/p/BQTL3DHDP0E/

martes, 24 de enero de 2017

We're back!

Ha transcurrido un largo tiempo desde nuestra última actualización, y por lo mismo mucho le ha ocurrido al comité editorial de Cetáceo Negro. Pero no he venido a hablar de nuestras aventuras, quiero que hablemos sobre el nuevo evento global de Steampunk llamado “Hands Around the world”
Por cuarto año este evento se hace presente para animar y unificar a la comunidad a nivel mundial y al igual que como lo hicimos el 2015, este año volveremos a participar. Este 2017 el llamado es  “Making life Better” y apunta a compartir cómo el steampunk ha marcado la vida de cada uno, cómo esta estética nos inspira y cómo de manera directa o indirecta inspiramos a otros. Durante todo el mes de febrero el hashtag #SteampunkHands y #SHaW se tomará las redes sociales demostrando la participación de cada uno. Como este es un evento mundial, se recomienda escribir en el idioma original e inglés para llegar a todos los rincones posibles.
Ahora. ¿qué hará Cetáceo Negro? Como colectivo hemos querido realizar una junta para poder compartir todas estas experiencias a nivel regional. La comunidad Steampunk en Chile es bastante grande pero se centra generalmente en Santiago (como la mayoría de las cosas)  y es por esto que queremos hacer el llamado a participar el día 11 de febrero en la Quinta Vergara a las 15:00 hrs para que hagamos comunidad, compartamos estas experiencias que nos ha dejado todo este mundo de vapor, tuercas y zepellines.
Esperamos que esta sea la primera de muchas reuniones en la V región y que poco a poco seamos más integrantes de este mundo.

Para ver el evento de facebook click aquí

domingo, 12 de julio de 2015

Cadáveres Mecánicos | III. El corazón de Mariana

III . El corazón de Mariana

Mariana despertó escuchando un ruido desde el tercer piso. Como si alguien estuviera caminando con paso firme arriba. Adormilada, solo podía recordar que el cuarto de arriba pertenecía a su institutriz. Suspiró: el recuerdo de su madre siendo absolutamente exigente en lo referente a su educación y el de la joven y asustada maestra recién salida de escuela que intentaba llenar las expectativas de una madre insegura de las cualidades para el matrimonio de su hija se le vinieron a su cabeza ¡Y la pobre muchacha se desvelaba noche tras noche estudiando para enseñarle bien!

«¡Qué devoción más grande la de ella!», pensaba ¿Esa misma devoción debía profesarle al que sería su futuro marido, acaso su primo? Mariana, así como desconocía el real significado del amor, también se desentendía del significado de la pasión. La misma pasión que su abuela paterna, escudriñando con malicia, dio como razón al enamoramiento de su padre que causó que él se quedara en Valparaíso con su madre y se casaran. La pregunta se instauró en su cabeza: ¿era la pasión lo mismo que el amor?

Mariana se levantó descalza con el traje de dormir trastabillándole a ratos. Su madre, empecinada en que era más alta, le había encargado desde Paris uno mucho más largo del que ella necesitaba, razón por la que no se le veían los pies al andar. Al menos esa era la razón por la que pensaba le quedaban grandes, pero una noche escuchó decir a las sirvientas que a la ama le avergonzaban los pies de araucana de su hija y se negaba a que su futuro esposo la vierta descalza.

« ¡Ay, madre mía! ―pensaba la jovencilla demasiado inocente― ¿Cómo Roland va a verme en pijama si solo lo uso de noche, cuando cada uno duerme en su habitación? »

Se acercó de puntillas hasta el piso de arriba. Afuera, por la rendija de la puerta, se veía la luz encendida de la habitación de su institutriz. «Qué raro», pensaba mientras se acercaba  a la puerta, «Hace mucho que empezó la hora de dormir». Asomó un ojo para mirar qué sucedía. Lo que vio allí cambió por completo la impresión que tenía de su institutriz.

Ella estaba besando a un hombre atractivo que traía sobre él el aroma de la libertad y del viento.
¿Por qué le costaba tanto asimilar aquella imagen que estaba viendo con la impresión que tenía de su institutriz? A la siguiente mañana, a la hora del desayuno, con los ojos de rubíes de su pequeña mascota artificial mirándola curioso, se preguntaba por qué no era capaz de ver ni saludar con sinceridad a Susana a pesar de que ella no le había hecho nada,  pero de alguna manera que no se podía explicar, había destruido el castillo de naipes que construyó en torno a su realidad.

Esa mañana se sentaron a la mesa en un silencio mutuo ante la normalidad de una escena cotidiana: su madre hablando con su padre, las criadas atendiendo sin hacer ruido mientras su institutriz se quedaba mirándola en silencio, culposa. Y ella le respondía con  silencio de alguien que vio lo que no debía verse.

¿Podía la pasión de un amor ser compatible con la independencia? Hasta esa fecha, siempre había pensado que una mujer debía elegir una de las dos y no sabía por qué había albergado ese pensamiento tantos años. Nadie tampoco le había dicho lo contrario.

¿Podría amar a Roland y ser feliz al mismo tiempo a pesar de ser para él solo un objeto que no puede y que desea tenerse?  Pensaba en su primo con cierto desasosiego, con una tristeza antes desconocida para ella que había comenzado con su llegada y que aumentaba al paso de los meses en que estaban lejos. Roland afirmaba ser infeliz sin ella, pero ella creía que la felicidad  no dependía de una persona, sino de muchas. Roland podía ser Roland sin ella, pero ella no podía ser Mariana sin él.

¡Qué triste era la vida cuando tu objetivo era contentar a otro antes que a ti mismo!

XOX

― ¿Sabes qué te haría bien, hija mía? ―le dijo su madre una noche de invierno al calor de una chimenea―. Aprender piano, como cualquier señorita de Europa ¿os imaginas lo feliz que será Roland cuando le alegréis las tardes tocando para él tras  una ardua jornada de trabajo? ―le decía, con entusiasmo reflejado en los ojos. Mariana pensaba que su madre se oía ridícula cuando intentaba imitar el acento español como en aquella ocasión. No importaba que hubiera renunciado a hablar en inglés,  el español peninsular tampoco le quedaba bien.
Mariana no dijo nada y guardó silencio. Las buenas niñas no respondían a sus madres aunque sus opiniones fueran contrarias a las de ellas.

― ¡No se diga más! ―aclamó con entusiasmo poco propio de una señora tan distinguida como ella―. Mañana mismo te llevaré con la maestra que vive aquí cerca: es una hermosa joven norteamericana ¡Pobrecita ella! ―se abanicó tal como lo hacía cuando iba a incurrir en inferencias que no correspondían―. La pobre es tan bella, pero tiene una cojera que le hace andar con un bastón de un lado para otro ¡tan joven y en edad de prometerse! ¡Y arruinada, completamente arruinada! ―se abanicó, como si un mal recuerdo la invadiera de pronto―. ¡Pero la oyeras tú tocar, cómo toca esa muñequilla! ¡Si hasta parece una con esos ojos azules, esos rizos y esa carita de porcelana fina! ¡Pero con esa suerte de ser coja ya está acabada!

Marina guardó silencio porque sabía que su palabra no tenía lugar en esa escena. Desvió la mirada hacia el fuego, como si entre sus llamas se hubieran quemado los recuerdos de un pasado glorioso y le dolió la vista de tanto mirar.

XOX

Al día siguiente su madre la llevó con la maestra de piano con menos entusiasmo del inicial. Su esposo le había dicho que el piano que tenían de casa hace años que no tocaba bien una pieza, que era más un adorno que cualquier otra cosa y que con lo mala que estaba la economía debían aguantarse con usar el de la maestra hasta que pudieran permitirse uno que sí funcionara. A su madre se le puso roja la cara de vergüenza cuando tuvo que decirle a una de las criadas que fuera a la casa de la maestra y le dijera que cambiaran la ubicación de la reunión en su propia casa porque había sucedió un imprevisto en la suya. La madre pasó un tupido velo sobre ese asunto y ese día llevó a la casa más pobre del vecindario a su preciada y única hija.

La impresión que le causó ver al sirviente negro vestido de luto de la maestra norteamericana la dejó muda. Mariana no sabía si del horror o del espanto, o si acaso del mal recuerdo. El sirviente le mostró una sonrisa que dejó a relucir la blancura de sus dientes solo comparada con la parte blanca de sus ojos.

―Pasen. La señorita Johans las está esperando en el salón.

Marina y su madre fueron conducidas por los pasillos de una casa que hace muchos años había visto mejores riquezas. No tardaron en llegar al Gran Salón con la maestra esperando sentada frente al piano de cola. Esa sola pieza restauraba toda la gloria que de antaño había poseído esa casona.

―Bienvenida, Mariana. Soy Emma Johans―le sonrió, hablando con un agraciado acento norteamericano, abandonando la mano que apoyaba en su bastón y ofreciéndosela para saludar―. Voy a ser tu maestra de piano desde hoy, si a tu madre le parece, por supuesto.

Mariana no sabía qué hacer. Nunca había visto a una mujer tan hermosa antes, como si un día una de las muchas muñecas móviles que le obsequiaban hasta su primo cobrara vida y le restregaran su belleza  frente a la paupérrima hermosura que ostentaba, solo presentable gracias a las suntuosas ropas que su padre se encargaba de importar especialmente para ella.

Se preguntó entonces si sus padres estaban conscientes de que tenían una hija fea.

Su madre la dejó sola esa tarde para que comenzara sus clases. Desde el principio tenía la impresión de que tanto ella como su madre sabían que no iba a resultar, porque tenía los dedos de india de su abuela y de su madre, que era torpes sobre un artefacto tan delicado como ese. Sus manos no se parecían en nada a los de su maestra, tan hermosos y diestros al ubicarse sobre las teclas y tocar.

―Al comienzo siempre es difícil ―la tranquilizó la maestra, notando su ansiedad. Los pasos al fondo del corredor le hicieron pensar que su mascota mecánica la había ido a buscar desde su casa y se giró sobre el banquillo, pero solo se encontró al sirviente negro caminando hacia ellas para ofrecerles el té de la tarde.

«Qué raro», pensó. «Esos pasos parecían hechos con acero» Miró al sirviente y este le devolvió la sonrisa de la misma forma en que lo había hecho con su madre antes.

Había algo en ese cuadro costumbrista que no le calzaba del todo, una pieza perdida. La encontró cuando el jardinero, o quien parecía ser el otro sirviente, entró por la puerta trayendo un ramo de rosas rojas del color más rojo que jamás hubiera visto para poner en el jarrón vacío de una de las mesitas, el único que no estaba adornado.

Pero no fue la belleza de las rosas ni mucho menos la espalda de aquel joven lo que llamó tanto su atención: fue el ver la piel que no era piel sino metal descubierta bajo la camisa arremangada del brazo que olvidó bajarse antes de entrar a la casona a la vista de todos los presentes. La boca se le abrió involuntariamente y tuvo que morderse el labio para no gritar cuando el sirviente se giró y vio que no tenía ojos sino una máscara metálica encima de las cicatrices sobre la nariz.

«Un cadáver mecánico», pensó asustada ¡Con razón aquella casa tenía tan mala fama a pesar de la belleza de su dueña! ¡Y cómo osaba a pesar de su hermosura cometer semejante blasfemia, tener uno de esos impíos bajo su techo! Miró al otro, al sirviente de color que llevaba el entrecejo fruncido ¿Y qué había de ese, estaría igual de muerto?

Volvió el rostro hacia la maestra que bebía el té de forma natural como si no le extrañara para nada esa escena. La miró de vuelta sin entenderla en el instante en que el segundo sirviente se quedó quieto temblorosamente, con el ridículo sombrero de paja dando vueltas en sus manos que tampoco eran humanas, dudoso a causa de su error, tan fuera de cuadro, observándolos a los tres como algo indeseable que no debe verse. La maestra al entenderlo palideció un segundo no de miedo sino que de indulgencia.

―Las cosas no son lo que parecen, Mariana. Las imágenes no son más que otra ilusión de la mente. ―Dejó la taza de té y el plato de nuevo a la bandeja  para levantarse como un pajarillo herido con el ala rota hasta apoyarse en el bastón y caminar hacia el segundo sirviente inmóvil―. Existe más de una forma de morir….

Miró los tres rostros tan diferentes el uno del otro ―o más bien, los dos rostros y la máscara de acero― y comprendió que había más de una cosa que debía ocultarse entre los muros de esa casa.

martes, 7 de abril de 2015

SATUNSAT I




   -.Chopa Sanchez G. 


STC Rubí.

            Murieron tres esta semana: Segundo Ponce cayó por la borda cerca de Arica; Segundo Schultz tuvo un infarto a mitad de semana y Segundo Mukarker, el turco, dejó de respirar mientras fregaba un pasillo en el piso cuatro.
            —¿Qué coincidencia será esta, compare Lunita?
            —Son hueas nomás, Toquero…
            —¿Conoce usted al Marmaja?
            —¿El padrino del finao Barrera?
            —El mismo viejo mañoso… Voy a ir a verlo pa’ tomarnos unos vinos.
            Trona la maquinaria y ambas figuras se enjugan las frentes grasientas junto a la caldera. Toquero fuma apoyado en su pala y Luna está sentado liando tabaco.
            —Póngale un trago compare, Lunita, lo veo con sé’.
            —Que le va uno a hacerle…
            —Mañana almuerzo allá arría.
            —¿Y Burgui?
            —Jajaja. ¿Qué me va a decirme, compare Lunita? No diga hueas, compare Luna, uste’ sabe como soy yo.

martes, 10 de marzo de 2015

Cadáveres Mecánicos | II. Jonathan


Por Bonnie Blanchard

II. Jonathan

  Tomás llegó a las tantas de la madrugada al taller. Su escondijo olvidado entre los cerros jamás había visto la inspección de oficiales de carabineros, porque lucía exactamente igual a las demás casas del barrio. Nada allí parecía sospechoso.  
  Se sentó en su escritorio fatigado, apoyando la cara en la superficie para lograr dormir. Dejó la pala y sus otros instrumentos cubiertos de tierra de cementerio a un lado para que no siguieran manchando el suelo que era tan viejo como la piedra y que nadie limpiaba en años. «Toda una noche gastada en vano», suspiró.
  De pronto el tronar metálico de los tubos oxidados lo despertaron de su umbral de sueño: miró con los goggles aún puestos el intrincado camino de hojalata que se hacía desde la chimenea hasta el viejo recipiente al lado del escritorio donde acababa el estruendoso recorrido.
«Otra vez es de día», reflexionó. Abrió la capsula que llegó a su buzón de correo y extrajo el pliego recién salido de la imprenta de El Mercurio. Aún no sabía cómo se las ingeniaban para plegarlo tanto con tamaño diario. Si hubiera sabido años antes que su trabajo consistiría en estar fuera toda la noche para llegar al taller a dormir cerca del amanecer se habría replanteado seriamente mantener su subscripción.
  Abrió la página de en medio motivado por saltarse las secciones sobre Vida Social que no le interesaban hasta llegar a las páginas de interés regional. Justo ahí, en la plana completa del lado izquierdo  fue que vio el retrato hablado hecho por un dibujante del bandido que asaltaba bancos, joyerías y las casas más ricas de la sociedad porteña.

SE BUSCA
JONATHAN ZAMORA
RECOMPENSA
VIVO O MUERTO

Quiso reírse un poco como si el asunto le preocupara en algo: era tan pobre y desgraciado que debía dormir en su taller para no arrendar alguna pieza y abaratar costos. Un ladrón así jamás sería una amenaza para un humilde sobreviviente como él.
Miró hacia la mesa donde iba caminando mientras leía de forma mecánica. Ahí, con los pies sobre la mesa, dormía su compañero de trabajo sentado en  la silla, con los ojos cubiertos por el sobrero vaquero y los brazos bajo la nuca.
—Sales fatal en esta imagen, Zamora—dijo poniendo el papel sobre la mesa.
Jonathan no contestó.
A Tom le habría gustado aprovechar la ocasión para jugarle una broma, pero valoraba demasiado su vida para hacer esa estupidez.
—Tuvimos una noche pesada, ¿no es así?—reflexionó sentándose frente a su camarada—. ¿Cuándo llegará el día en que dejaremos de vivir como ratas en una pocilga?
Jonathan no respondió. Estaba dormitando.

jueves, 5 de marzo de 2015

Cuentos del Retrofuturo: su aproximación al lector y al Steampunk.





Al fin ponemos termino a nuestra cooperación con SteampunkHands, un poco fuera de fecha, pero con el mismo entuciasmo. Esta vez los autores de la Antología Steampunk: Cuentos del retrofuturo, nos han cooperado con su experiencia en el género, además de comentar la forma en que su antología se publicará, este ingenioso proyecto en Panal de ideas, que permite al lector ser parte del proceso de publicación.

Les invitamos a conocer un poco más de esta antología, sus escritores Teresa. P, Federico Caivano, Marcelo Cardo, Jorge Korzan y Rolando Condis, y el Steampunk en argentina.


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